Asturias celebra el Día Mundial de la Sidra reivindicando la cultura sidrera como símbolo de convivencia
Asturias celebró hoy el Día Mundial de la Sidra poniendo en valor una de sus señas de identidad más reconocibles, la cultura sidrera. Más allá de la bebida, esta fiesta invita a descubrir un universo cultural y social que ha llevado a la Cultura Sidrera Asturiana a ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Se han destacado el conjunto de prácticas, conocimientos y relaciones que giran en torno a la sidra y que forman parte de la vida cotidiana del Principado. Las pumaradas, los llagares, el escanciado, la gastronomía y las celebraciones vinculadas a esta tradición conforman una forma singular de entender la convivencia y la vida en comunidad.
Entre los espacios más representativos de esta cultura destaca el chigre, considerado un punto de encuentro intergeneracional donde se comparten conversaciones, experiencias y momentos de celebración. Un lugar que, según sus defensores, contribuye a fortalecer los vínculos sociales y a mantener vivas costumbres transmitidas durante siglos.
La cultura sidrera también conecta con el concepto de Amabilidá, eje inspirador de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031. Esta idea pone el foco en la capacidad de convivir, reconocer al otro y construir espacios compartidos donde las diferencias encuentren un punto de encuentro.
Los impulsores de esta visión subrayan que muchos de los valores asociados a la sidra están presentes en gestos cotidianos como compartir mesa, ofrecer un culín o dar la bienvenida a quien llega por primera vez. Una forma de relación basada en la cercanía y la hospitalidad que continúa siendo una de las características más reconocibles de la sociedad asturiana. Además, recuerdan que la elaboración de la sidra encierra una enseñanza que trasciende el propio producto. La fermentación requiere tiempo, paciencia y cuidado, del mismo modo que los procesos culturales necesitan maduración y arraigo para perdurar y convertirse en patrimonio compartido.
Por todo ello, la cultura sidrera se presenta hoy como mucho más que una tradición gastronómica. Es una manera de relacionarse, de cuidar el territorio y de fortalecer la convivencia, valores que Asturias reivindica en el Día Mundial de la Sidra y que proyectan su identidad cultural más allá de sus fronteras.


