Escuchar, acompañar, participar: la candidatura de Oviedo se inspira en iniciativas cercanas para crear su red de voluntariado

Los proyectos más ambiciosos no siempre empiezan con grandes actos. A menudo nacen de algo mucho más sencillo, personas que se implican, que escuchan y que acompañan. En esta idea se basa el programa de voluntariado que la candidatura de Oviedo busca desarrollar durante este 2026, convirtiendo la participación ciudadana en uno de los pilares del proyecto.

Para diseñarlo, el equipo se ha inspirado en iniciativas cercanas del ámbito social como el Teléfono de la Esperanza o Cáritas que llevan años demostrando el valor del acompañamiento y la escucha. Estas experiencias han ayudado a entender el voluntariado no solo como una forma de colaborar, sino como una práctica de cuidado colectivo. La atención a las personas, la formación y el acompañamiento continuado son algunos de los elementos que se han tomado como referencia para construir este modelo.

Es un motor de cohesión social y un factor que contribuye al bienestar emocional y a la salud comunitaria. Es un espacio de acogida y acompañamiento que también actúa como antídoto frente a la soledad no deseada. Uno de los ejes fundamentales será el cuidado de las propias personas voluntarias. El modelo que se está definiendo incluye programas de formación, espacios de encuentro y actividades orientadas a fortalecer el grupo y favorecer el bienestar de quienes participan. La experiencia demuestra que acompañar a quienes acompañan es clave para que el voluntariado sea sostenible y enriquecedor.

La formación será otro de los pilares. Las personas voluntarias recibirán capacitación adaptada a los distintos ámbitos de participación, desde la acogida de públicos hasta la mediación cultural o el acompañamiento en actividades comunitarias. El objetivo es dotarlas de herramientas útiles, reforzar sus capacidades y asegurar que la experiencia sea significativa tanto para quienes participan como para quienes se benefician de ella.

El programa se desarrollará en colaboración con entidades y redes ya activas en Asturias, organizaciones sociales y vecinales, fundaciones vinculadas al deporte, la comunidad educativa y humanitarias. También se trabajará con el Portal Europeo de la Juventud para facilitar la colaboración de voluntariado europeo, que refuerza la dimensión internacional del proyecto.

Otro de los aspectos más relevantes será la mediación cultural intergeneracional. Las personas mayores tendrán un papel activo en la acogida y el acompañamiento de visitantes. Para ello, recibirán formación específica en cultura contemporánea y mediación artística, con el objetivo de empoderarlas y convertirlas en piezas clave del proyecto. La idea principal es asegurar la participación, ampliar los públicos y reforzar las capacidades de la ciudadanía.

Además, el voluntariado participará desde el inicio en la programación cultural, favoreciendo que la candidatura sea un proceso abierto y compartido. La intención es que esta red no desaparezca al finalizar el proceso, sino que deje un legado duradero, apoyado en una de las mayores fortalezas del territorio: una ciudadanía activa, solidaria, resiliente y cohesionada.

Porque una capital cultural no se construye solo con grandes eventos, si no con personas que escuchan, que acompañan y que hacen de la participación una forma de cuidar el lugar en el que viven. El voluntariado, entendido así, es también una forma de cultura, una que no siempre se ve, pero que sostiene todo lo demás.