La Federica: una apuesta por la educación musical y la ópera para el talento infantil y juvenil.

Integrada por niños, niñas y jóvenes de entre 6 y 18 años, La Federica desarrolla un trabajo escénico y formativo en el que los participantes no solo interpretan sobre el escenario, sino que conocen también los distintos oficios que hacen posible una producción, desde la escenografía y el vestuario hasta los aspectos técnicos y de coordinación. Este enfoque permite acercarse a la ópera desde una perspectiva integral y descubrir nuevas vocaciones vinculadas al ámbito cultural. “Cuando nació La Federica, yo quería que los jóvenes entendiesen que para poder ellos ser artistas, tenían que conocer los oficios dentro del mundo artístico”, explica Heres y  añade: “Aprenden a ser utileros, asistentes de dirección, regidores, luces, sonido… algunos de los niños tienen también estas funciones dentro de La Federica”.

El proyecto, impulsado por la pedagoga y creadora Maite García Heres, parte de la convicción de que la ópera posee un gran potencial educativo. En esta línea, La Federica trabaja también en la elaboración de materiales y módulos didácticos que facilitan la incorporación de las artes escénicas y musicales al ámbito escolar, contribuyendo a difundir este conocimiento entre el profesorado y el alumnado.

Además, las creaciones operísticas permiten abordar temáticas universales y llevar a cabo relecturas que las traen al presente, a la realidad de los niños y niñas, que aprenden a pensar cuestionando e interpretando. La Federica es aprender haciendo y participar creando. Su nueva producción de Carmen adapta el libreto y el lenguaje escénico para hacerlo accesible al público joven, ofreciendo una lectura contemporánea del relato que aborda temas como la libertad, la igualdad o la violencia machista desde una mirada actual y cercana a las nuevas generaciones. La propuesta demuestra que la ópera infantil y juvenil no es un formato menor, sino una herramienta valiosa para la mediación cultural y la formación de públicos. “Estos niños tienen un bagaje tremendo para su edad. Les apasiona la música, da igual el género; son culturalmente tan activos o más que los adultos, y tienen entre 10 y 17 años”, asegura Heres.

Pensar en el futuro del ecosistema cultural implica fomentar el acceso a la cultura desde edades tempranas y acompañar el desarrollo del talento creativo en el territorio. En este sentido, este proyecto se convierte en un exponente del talento asturiano y simboliza el compromiso de la Fundación Ópera de Oviedo, una de las instituciones insignia de la ciudad, con un amplio potencial de crecimiento en ámbitos como la innovación, la educación artística y la participación.