Nieves González, la asturiana que convierte panderetas en obras de arte

Lo que comenzó como un encargo puntual se ha transformado en un proyecto artístico con lista de espera hasta 2028. La creadora asturiana Nieves González, natural de Porrúa y graduada en Bellas Artes, ha convertido la pandereta —símbolo indiscutible de la música tradicional del Principado— en el soporte principal de una obra que conecta identidad, memoria y creación contemporánea.

Durante algo más de diez años participó en exposiciones y ferias, fue seleccionada en dos ocasiones para la Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias y mostró su trabajo en la Feria de Arte de Oviedo, pero sin lograr que su producción resultara sostenible. El punto de inflexión llegó cuando aceptó decorar una pandereta para una vecina y, poco después, decidió intervenir una propia y compartirla en sus redes sociales. Aquella publicación multiplicó la visibilidad de su trabajo y dio paso a un flujo constante de encargos.

Desde entonces, cada pandereta es distinta. No trabaja con plantillas ni repite diseños, las personas que la contactan le trasladan historias familiares, símbolos personales o escenas vinculadas a la cultura asturiana que desean ver reflejadas. La música tradicional, el paisaje rural y los elementos más reconocibles del imaginario asturiano se convierten así en protagonistas de ilustraciones de líneas marcadas y colores planos, un estilo que la artista fue depurando con el tiempo hasta hacerlo plenamente reconocible.

Hoy, mientras compagina la docencia con este proyecto en expansión, Nieves González ha logrado que un instrumento popular trascienda su función musical para convertirse también en pieza artística y objeto de identidad. Una manera de recordar que la tradición no es algo estático: puede sonar, evolucionar y, por qué no, llenarse de color.